Sentencian por colusión a Luis Elías Lumbreras y queda impedido de volver a trabajar para el Estado
En el Perú, donde la burocracia suele acostumbrarse a mirar hacia otro lado, hay historias que exponen con crudeza el deterioro institucional mejor que cualquier informe. El caso de Luis Elías Lumbreras Flores, exfuncionario del Ministerio de Cultura, es una de ellas. Durante años, su permanencia en el sector público desafió toda lógica administrativa, pese a un extenso historial de investigaciones fiscales que, en cualquier otro país, habría sido suficiente para apartarlo de inmediato.
Lumbreras acumulaba imputaciones por peculado de uso, peculado por apropiación, negociación incompatible, colusión simple y agravada, corrupción de funcionarios, entre otros delitos. Los expedientes provenían de diversas fiscalías especializadas: Anticorrupción y Fiscalías Superiores Penales de Lima. Era un prontuario paralelo que, sin embargo, no impidió que continuara ocupando cargos de confianza dentro del Ministerio de Cultura, especialmente durante la gestión de Leslie Urteaga.

Todo cambió el 17 de octubre de 2025, cuando la Oficina General de Recursos Humanos del Mincul emitió la Carta N.º 000632-2025-OGRH-SG/MC, ordenando su cese definitivo. La razón: la existencia de una sentencia condenatoria firme, lo que hacía ilegal su continuidad como trabajador CAS bajo el Decreto Legislativo 1057.

La medida no surgió de un acto de fiscalización interna, sino de una obligación normativa imposible de seguir ignorando. Según el informe del Registro Nacional de Sanciones contra Servidores Civiles (RNSSC), Lumbreras fue inhabilitado de manera permanente para trabajar en el Estado. La sanción —fechada el 27 de agosto de 2025— deriva del artículo 384 del Código Penal: colusión simple y agravada, una de las formas más nocivas de corrupción en la administración pública.
Pese a ello, el Ministerio de Cultura recién formalizó su despido casi dos meses después, ya bajo la gestión del ministro Alfredo Luna, dejando en evidencia la falta de controles y la permisividad que caracterizó a los mandos anteriores.

El registro del RNSSC no deja espacio para interpretaciones: Lumbreras no podrá volver a ocupar ningún cargo público, ni por CAS, ni por los regímenes 728, 276 ni por locación de servicios. Su carrera estatal se ha cerrado de manera definitiva.
La pregunta, sin embargo, persiste:
¿Cómo un funcionario con semejante historial pudo mantenerse activo hasta 2025 en uno de los sectores más frágiles del Estado?
La respuesta apunta al entorno que lo sostuvo. Las gestiones de Leslie Urteaga y Fabricio Valencia arrastran denuncias por falta de filtros, contrataciones irregulares y prácticas poco transparentes. Su incapacidad —o su falta de voluntad— para depurar perfiles de riesgo permitió que casos como el de Lumbreras se volvieran parte del día a día institucional.
Consultado sobre el caso, el Ministerio de Cultura señaló:
«Contamos con una nueva jefa de Recursos Humanos, quien revisará detalladamente el caso. Conforme a nuestras políticas de transparencia, brindaremos toda la información posible una vez concluida la revisión».
El retiro de Luis Elías Lumbreras Flores del aparato estatal es, sin duda, un acto de justicia tardía. Pero también es un recordatorio incómodo: los vacíos de control dentro del sector Cultura no solo permitieron su permanencia, sino que la normalizaron. La gran tarea pendiente será determinar quién lo permitió… y por qué.
