Jorge Figueroa Guzmán y su pasado político: los antecedentes del actual ministro de Educación

Documentos electorales revelan que Jorge Figueroa Guzmán, hoy al frente del Ministerio de Educación, tuvo un rol clave en una coalición fujimorista creada para mantener vigente el proyecto de Alberto Fujimori tras la caída de su régimen.

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El Ministerio de Educación concentra uno de los poderes más sensibles del Estado. Desde esa cartera se define qué se enseña, cómo se enseña y bajo qué principios se forman las futuras generaciones. No es solo gestión administrativa: es influencia directa sobre el rumbo social y cultural del país.

Esta investigación, elaborada por Lima Gris, pone atención en un aspecto poco explorado del perfil del actual ministro Jorge Figueroa Guzmán. Se trata de antecedentes políticos documentados que, lejos de pertenecer únicamente al pasado, plantean interrogantes sobre las continuidades del poder en el aparato estatal.

En el Perú, ciertas fuerzas políticas han demostrado que no necesitan triunfos electorales para mantenerse vigentes. La ocupación progresiva de espacios técnicos, jurídicos y administrativos ha sido, históricamente, una de sus principales estrategias de supervivencia.

La figura de Figueroa Guzmán se inscribe en ese patrón.

Lejos de la exposición mediática y del protagonismo partidario, su carrera se ha desarrollado principalmente en ámbitos técnicos del Estado. Sin embargo, registros oficiales del Jurado Nacional de Elecciones permiten reconstruir un episodio que contradice esa imagen de neutralidad política.

En el año 2006, Jorge Figueroa Guzmán figura como personero legal de la agrupación Alianza por el Futuro, una coalición fujimorista que buscaba reinsertar a ese movimiento en la competencia electoral tras el colapso del régimen de Alberto Fujimori.

El cargo de personero legal no es una función decorativa. Implica representación política, defensa jurídica y responsabilidad directa durante un proceso electoral. Es un rol reservado para personas de confianza dentro de una organización. En aquel contexto, Alianza por el Futuro no era un partido más: era el vehículo político diseñado para evitar la desaparición del fujimorismo.

Un perfil técnico con antecedentes políticos

Jorge Figueroa Guzmán es abogado de formación. Estudió Derecho en la Universidad de San Martín de Porres y obtuvo su título profesional en la Universidad Privada Los Ángeles de Chimbote en 1999. Su carrera, como la de muchos profesionales del sector legal, encontró continuidad en la administración pública.

Con el tiempo, su presencia se consolidó en el Ministerio de Educación, donde ejerció funciones de asesoría durante gestiones previas, incluida la del exministro Morgan Quero, en el actual gobierno. Ese recorrido, presentado como estrictamente técnico, adquiere otra lectura cuando se observa su participación política previa.

El año 2006 fue un punto de inflexión para el fujimorismo. Tras la caída del régimen y el duro golpe electoral de 2001, el movimiento apostó por una estrategia de reconfiguración silenciosa.

Ministro de Educación Jorge Figueroa Guzmán.

La reaparición del fujimorismo

Luego de la renuncia de Alberto Fujimori desde Japón en el año 2000 y su posterior destitución por incapacidad moral, el país presenció uno de los colapsos políticos más significativos de su historia reciente. Corrupción, violaciones a los derechos humanos y captura del Estado marcaron el final de ese ciclo.

Las elecciones de 2001 parecían sellar el rechazo ciudadano. No obstante, cinco años después, el fujimorismo regresó al tablero político mediante una nueva marca electoral: Alianza por el Futuro, integrada por agrupaciones vinculadas al antiguo régimen.

Martha Chávez y Alberto Fujimori.

La coalición fue liderada por Martha Chávez, una de las figuras más representativas y leales del fujimorismo. La campaña evitó pedir disculpas o distanciarse del pasado; por el contrario, reivindicó abiertamente la figura de Alberto Fujimori.

El engranaje legal del proyecto

Según la Resolución N.° 1142-2006-JNE, Figueroa Guzmán fue uno de los responsables legales de representar a la coalición ante los organismos electorales. Su función fue clave para garantizar la participación formal del fujimorismo en el proceso.

Fuente: Jurado Nacional de Elecciones.

Sin abogados electorales y personeros, la estrategia de supervivencia política no habría sido posible. Estos actores operan lejos del reflector, pero resultan determinantes en momentos críticos.

Martha Chávez, el rostro del fujimorismo

La candidatura presidencial recayó en Martha Chávez Cossio, una de las figuras más leales al régimen de Fujimori. Congresista en múltiples periodos y expresidenta del Parlamento, fue la encargada de encarnar la continuidad política del fujimorismo.

La campaña fue explícita: mantener vivo el imaginario del “chino”. Los spots televisivos mostraban a Fujimori pidiendo el voto desde la distancia. La consigna era directa: “Martha es el chino y el chino es Martha”.

El debut de Keiko Fujimori

Las elecciones de 2006 marcaron también el inicio formal de Keiko Fujimori en la política electoral. Postuló al Congreso por Lima y obtuvo la mayor votación nacional, superando los 600 mil votos.

Alianza por el Futuro alcanzó el 7,43 % de los votos y obtuvo 13 congresistas. Para un movimiento que venía de la debacle del 2001, fue una victoria estratégica.

De personero fujimorista a ministro de Educación

Diecinueve años después, uno de los abogados que defendió ese proyecto político ocupa el despacho del Ministerio de Educación. No como militante visible, sino como funcionario que ascendió desde la asesoría técnica hasta el máximo cargo del sector.

La pregunta no es si Jorge Figueroa Guzmán tiene derecho a ejercer un cargo público. La pregunta es otra: ¿se conocen y se asumen sus antecedentes políticos?

¿Estaban al tanto la presidenta Dina Boluarte y el actual mandatario José Jerí de que el hoy ministro fue personero legal de una coalición creada para sostener el legado de Alberto Fujimori? ¿O se trata de una cuota política silenciosa, un retorno discreto del fujimorismo a un sector estratégico del Estado?

El poder sin ruido

El Ministerio de Educación define más que gestión administrativa. Define el horizonte formativo del país.

En el Perú, el fujimorismo ha demostrado que no necesita ganar elecciones para ejercer poder. Le basta con infiltrar, negociar, presionar y sobrevivir. A veces, como ahora, lo hace sin levantar la voz.

La historia política de Jorge Figueroa Guzmán no es irrelevante. Es una pieza más del rompecabezas que explica cómo ciertas fuerzas, aparentemente derrotadas, siguen ocupando espacios clave del Estado.

Las preguntas permanecen abiertas. Y, por ahora, desde el propio Minedu prefieren no responder.

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