El “Plan Celador”: más de 6,500 policías en Lima y Callao, pero la inseguridad exige algo más que presencia

El Ministerio del Interior lanza una ofensiva policial con miles de agentes en las calles, compra de días libres y nuevos vehículos. Sin embargo, expertos advierten que sin fortalecer la inteligencia y la prevención, el plan podría quedarse en un parche temporal ante la ola criminal.

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El Ministerio del Interior (Mininter) anunció la puesta en marcha del “Plan Celador”, una nueva estrategia que busca reforzar el patrullaje y la seguridad en Lima y Callao mediante el despliegue de más de 6,500 policías. La medida contempla la compra de días libres y vacaciones de los efectivos para cubrir las zonas más afectadas por la delincuencia y la extorsión.

El titular del sector, Vicente Tiburcio Orbezo, presentó la iniciativa ante las comisiones de Defensa Nacional y de Transportes del Congreso, acompañado por los ministros de Justicia, Walter Martínez, y de Transportes, Aldo Prieto Barrera. Durante su exposición, Tiburcio remarcó que el Gobierno busca “recuperar el control en las calles” y devolver la confianza ciudadana.

“Sentimos dolor por nuestros policías. Estoy con ellos y lo estaré mientras me corresponda dirigir el sector, dando lo mejor por su bienestar y por el país”, señaló el ministro.

El Plan Celador se enmarca dentro del Proyecto de Ley n.º 12723, que busca combatir delitos como la extorsión y el sicariato en el transporte público, dos de los problemas más críticos que enfrenta la ciudadanía. Según adelantó Tiburcio, los efectos del plan se notarán en los próximos días, aunque admitió que la falta de inversión en inteligencia policial ha sido uno de los mayores obstáculos para lograr resultados sostenibles.

Estamos gestionando los presupuestos necesarios para recuperar la capacidad operativa del Estado”, afirmó, agregando que su gestión apunta a un modelo basado en la acción inmediata, el control territorial y la protección de la vida.

El ministro también anunció la compra inmediata de 44 rochabuses y 56 tanquetas, vehículos postergados por casi una década, con el objetivo de fortalecer la presencia policial en operativos urbanos. “Hace 20 años que no se compran estos vehículos. He dispuesto que la compra se ejecute de inmediato”, aseguró.

Sin embargo, pese al despliegue masivo de efectivos, analistas y ciudadanos advierten que el plan representa una respuesta reactiva, más enfocada en la presencia visible de policías que en atacar las raíces del problema: la corrupción interna, la debilidad de la inteligencia y la coordinación con el sistema judicial.

El Plan Celador, aunque ambicioso, enfrenta el mismo dilema que otras estrategias anteriores: sin un plan de largo aliento ni inversión sostenida en inteligencia, la seguridad se vuelve solo una ilusión temporal.

“La seguridad no se decreta, se construye con resultados”, dijo Tiburcio.
El desafío del Gobierno será, precisamente, convertir esas palabras en hechos.

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