El 87% de peruanos afirma que la corrupción afecta su vida cotidiana, según encuesta de Ipsos para Proética
Un estudio nacional de Ipsos para Proética revela que la corrupción no solo erosiona la confianza en las instituciones, sino que afecta la economía familiar, los servicios públicos y las oportunidades laborales, consolidándose como uno de los principales problemas percibidos por la ciudadanía en el Perú.
Una nueva encuesta nacional realizada por Ipsos para Proética, en alianza con Apoyo Consultoría, Grupo RPP y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), reveló que la corrupción se ha consolidado como uno de los problemas más graves que enfrentan los peruanos. El estudio, correspondiente a la XIII Encuesta Nacional sobre Percepciones de la Corrupción 2025, muestra que un 87% de la población considera que este fenómeno afecta directamente su vida cotidiana, mientras que solo un 13% afirma no verse perjudicado.
El informe indica que el impacto más señalado por los encuestados se relaciona con la economía familiar, pues más de la mitad sostiene que la corrupción encarece su día a día y reduce la calidad de los servicios que reciben. De igual manera, un amplio sector de la ciudadanía percibe que este problema deteriora la confianza en el Estado, en los políticos y en las autoridades, al tiempo que limita las oportunidades laborales tanto propias como de sus familiares. También se advierte una percepción extendida de que la corrupción degrada los servicios públicos de salud, educación y seguridad, afecta la ejecución de obras públicas y restringe el acceso a servicios básicos en diversas regiones del país.
En el plano nacional, la mayoría de los ciudadanos considera que la corrupción obstaculiza el crecimiento económico y contribuye al aumento de la pobreza y la desigualdad. Asimismo, se la vincula con un debilitamiento de las instituciones públicas, el deterioro de los servicios estatales y un incremento de la inseguridad ciudadana. Para muchos, este fenómeno incluso reduce la llegada de inversión extranjera y desalienta la participación de personas honestas en la vida política, profundizando la sensación de desconfianza generalizada.
La encuesta confirma que la corrupción se mantiene entre las principales preocupaciones del país. Aunque la delincuencia ocupa el primer lugar, con un 68%, la corrupción aparece inmediatamente detrás con un 67%, cifra que ha crecido más de veinte puntos en la última década. Además, la percepción hacia el futuro es poco alentadora: la mitad de los encuestados considera que la corrupción aumentará en los próximos cinco años, mientras que un 31% cree que se mantendrá en los mismos niveles.
El estudio fue elaborado a partir de 1300 encuestas realizadas en zonas urbanas del país, entre el 23 y el 31 de octubre de 2025, y presenta un margen de error de 2.7%. Sus resultados describen un escenario en el que la corrupción no solo es vista como un problema estatal o político, sino como un factor que impacta de forma directa en la estabilidad económica, la seguridad y la calidad de vida de los peruanos.
