Congreso inicia su “semana de representación” en medio de recortes a viáticos y polémicas por uso de recursos públicos

La reactivación de la semana de representación parlamentaria coincide con una nueva normativa que suspende viáticos y pasajes durante el periodo electoral, lo que pone en tensión la labor legislativa y la relación con las comunidades.

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Este lunes 10 de diciembre, el Congreso comenzó su semana de representación mensual —espacio institucional previsto por el Reglamento del Congreso para que los legisladores retornen a sus circunscripciones y atiendan demandas ciudadanas, realicen fiscalización local y mantengan contacto directo con su electorado— según lo oficializado en su calendario de sesiones.

No obstante, la jornada llega bajo un contexto de restricciones. La Mesa Directiva aprobó recientemente la suspensión de viáticos, pasajes y asignaciones para congresistas y sus asesores durante las semanas de representación que coincidan con el periodo de campaña electoral 2026. En ese sentido, aunque la obligación de realizar la representación se mantiene, los incentivos económicos habituales han sido eliminados temporalmente, lo que plantea dudas sobre la capacidad operativa de algunos despachos —especialmente para congresistas de provincias o zonas alejadas.

Para algunos parlamentarios, esta medida representa un acto de austeridad y un esfuerzo por transparentar el uso de fondos públicos. Mientras que para otros, implica dificultades logísticas, sobre todo para quienes deben movilizarse largas distancias, lo que podría limitar su presencia efectiva en las comunidades.

La semana de representación —tradicionalmente defendida como un mecanismo de rendición de cuentas y cercanía con la ciudadanía— adquiere ahora un matiz distinto: un ejercicio de costos compartidos, en un contexto de desconfianza ciudadana hacia el Congreso y exigencia creciente por transparencia.

Queda por ver si este nuevo esquema permite mantener la labor de fiscalización y atención ciudadana sin los recursos usuales, y si los ciudadanos notan un cambio real en la calidad del vínculo con sus representantes.

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